1958

Pablo Medina

Ardió el sol como nunca. Campos de Matanzas
en rojo vivo. Tomamos agua del chorro de la irrigación
como un acto sacramental (tal es la sed), las nubes grandes
/sábanas,
el ganado pastando, el zumbido de las moscas
/incorporándose al silencio.
Se me hizo mundo al nombrarlo. Todo en su lugar, todo
en la espesura del verano, ese último, el que me dio
el sinsonte, el chipojo, el búho y la yagruma.
Erróneo el orden, erróneo el caos que destituye el orden,
erróneo el simple despertar a la actitud déspota del sol,
monstruo fulminante. Pensábamos una cosa y era otra,
levedad. Nada quiere decir, quiere ser.
Pensar como saltimbanque. Día luz, noche ausencia de luz.
Calor, frío. Cielo, astros. El sentirse alado, pez
volador, amante de las cabezadas mar afuera.